Buda Gautama


Siddhārtha Gautama (o Buda, ss. V-IV a. C.) fue un asceta (sramana), eremita, mendicante, filósofo y sabio en cuyas enseñanzas se fundó el budismo. Enseñó principalmente en el noroeste del subcontinente Indio por unos cuarenta años. Su enseñanza se basa en una visión del sufrimiento y el fin del sufrimiento (nirvāṇa).

Nació en una familia aristocrática en la ya desaparecida república Sakia. Renunció a la vida laica y, después de varios años de mendicidad, meditación y ascetismo, experimentó un despertar espiritual. Por lo tanto, se le conoce con el título de Buda, que significa “El Despierto”. Luego, el Buda viajó por la llanura gangética enseñando y construyendo una comunidad religiosa que incluía hombres y mujeres, laicos y monásticos.

El Buda enseñó un camino medio entre la complacencia sensual y el ascetismo estricto (practicado en el movimiento Sramana) común a esta región de la India. Su camino espiritual incluía entrenamiento ético y prácticas meditativas como dhyana y atención plena. El Buda también criticó las prácticas de los sacerdotes brahmanes, como el sacrificio de animales.

Después de su muerte, la comunidad budista compiló sus enseñanzas en extensas colecciones, los Discursos (Sutras) y los Códigos Monásticos (Vinaya). Estas enseñanzas se transmitieron en dialectos prácritos como Pali, a través de una tradición oral en las diversas comunidades que se extendieron por la India.​ Las generaciones posteriores compusieron textos adicionales, como tratados sistemáticos (Abhidharma), biografías del Buda, colecciones de cuentos populares (Jataka) y discursos adicionales (sutras Mahayana).​

Nombres y títulos
Además de «Buda» y el nombre Siddhārtha Gautama (en pali: Siddhattha Gotama), también fue conocido por otros nombres y títulos, como Shakyamuni («Sabio de los Shakyas»).​

La palabra buda puede ser traducida como «el despierto» o «el iluminado».b​ «Buda» también es usada como título que se le otorga al primer despertar de una era, quien se despierta solo sin ninguna ayuda.

En los textos tempranos, el Buda a menudo se refiere a sí mismo como «Tathagata.» A menudo se piensa que el término significa “alguien que se ha ido” (tathā-gata) o “alguien que ha venido” (tathā-āgata), posiblemente refiriéndose a la naturaleza trascendental del logro espiritual del Buda.

Una lista común de epítetos se ve comúnmente juntos en los textos canónicos. Estos títulos representan algunas de sus cualidades espirituales:

Budo — Despierto
Samasambudo — Perfectamente despierto por la propia motivación.
Vijacaranasampano — Dotado de un conocimiento superior y con conducta perfecta.
Sugato — Jamás volverá a las impurezas (bien ido) o hablará siempre con la verdad (de buen hablar).
Lokavidu — Sabio y prudente en el conocimiento de los muchos mundos.
Anutaro Purisadamasarati — Formador insuperable de personas no capacitadas.
Satadeva Manusanam — Maestro de devas y humanos.
Bagavati — Lleno de gracia
Arajam — Digno de homenaje. Un arjat es «aquel que, luego de destruir las taras, ha llevado una vida santa, haciendo lo que ha venido a hacer, se ha deshecho de los agobios, ha alcanzado la verdadera meta, ha destruido las trabas de la existencia, y está completamente libre gracias al ulterior conocimiento».
El Canon Pali también contiene muchos otros títulos y epítetos para el Buda, que incluyen: Sabio que todo lo ve, Sabio que trasciende todo, El toro entre los hombres, Líder de la caravana, Disipador de la oscuridad, El ojo del mundo, Primero de los aurigas, Primero de los que pueden cruzar , Rey del Dharma (Dharmaraja), Pariente del Sol, Ayudante del mundo (Lokanatha), León del Dharma, Señor del Dharma, El de excelente sabiduría (Varapañña), El Radiante, Antorcha de la humanidad, Médico y cirujano insuperable, Víctor en batalla y Portador del poder.​

Buda Gautama histórico

Antiguos reinos y ciudades de la India durante la época del Buda (circa 500 a. C.)
Las fechas de su nacimiento y muerte son inciertas; la mayoría de los historiadores de principios del siglo XX d. C. databan su existencia entre el 563 y 483 a. C., pero en opiniones más recientes se data su muerte entre el 486 y 483 a. C. y según otros entre el 411 y 400 a. C.​ Sin embargo, en un simposio que sobre este tema tuvo lugar en 1988, la mayoría de los que presentaron sus opiniones definitivas dieron como fechas un periodo que puede encontrarse en el 400 a. C., restando o sumando veinte años, como la fecha aproximada de la muerte del Buda. No obstante, estas cronologías alternativas aún no han sido aceptadas por todos los historiadores.​ El descubrimiento en Lumbini de un posible santuario budista, el templo Maya Devi, que data aproximadamente del 550 a. C., podría hacer que la fecha del nacimiento del Buda retrocediera aún más.​

No se han encontrado registros hechos en vida de Gautama, ni escritos realizados pocos siglos más tarde tras su muerte. Los textos budistas de Gandhara son los manuscritos budistas más antiguos que han llegado hasta nuestros días, escritos entre los siglos I y III antes de Cristo​ y encontrados cerca de Hadda, próxima a Jalalabad, en el este de Afganistán. Actualmente se conservan en la Biblioteca Británica. Fueron escritos en caracteres karosti, en idioma gandjari y en veintisiete rollos de corteza de abedul.

Fuentes
La comunidad budista inicialmente transmitió todos los textos mediante transmisión oral. Estos textos, los “suttas” (Pali) o “sutras” (sánscrito) fueron escritos en forma de manuscrito entre el siglo I a.C. y el siglo II d.C. John S. Strong ve ciertos fragmentos biográficos en el canon Pali, el canon chino, el canon tibetano y textos en sánscrito como el material más antiguo. Estos incluyen textos como el “Discurso sobre la noble búsqueda” (Pali: Ariyapariyesana Sutta) y sus paralelos en otros idiomas.​ Otras fuentes canónicas tempranas incluyen el Mahāparinibbāṇa Sutta (Digha Nikaya “DN” 16), el Mahāsaccaka Sutta (Majjhima Nikaya “MN “36), el Mahapadana Sutta (DN 14) y el Achariyabhuta Sutta (MN 123), que incluyen cuentas que pueden ser más antiguas, pero no son biografías completas.

Desde mediados del siglo III a. C., varios edictos de Ashoka (reinado c. 269–232 a. C.) mencionan al Buda. La inscripción del pilar de Lumbini conmemora la peregrinación del emperador a Lumbini como el lugar de nacimiento del Buda, llamándolo Buda Shakyamuni (Brahmi: Bu-dha Sa-kya-mu-nī, “Buda, Sabio de las Shakyas”).​ Otro de sus edictos (Edicto menor No. 3) menciona los títulos de varios textos de Dhamma, estableciendo la existencia de una tradición budista escrita al menos en la época de Maurya. Estos textos pueden ser los precursores del Canon Pāli.

Manuscrito en Gandhari
Los manuscritos budistas sobrevivientes más antiguos son los textos budistas de Gandhāra, encontrados en Afganistán y escritos en Gāndhārī. Datan del siglo I a. C. al siglo III d. C.

Sobre la base de la evidencia filológica, el indólogo y experto en Pali Oskar von Hinüber dice que algunos de los suttas de Pali han conservado nombres de lugares, sintaxis y datos históricos muy arcaicos, incluido el Mahāparinibbāṇa Sutta que contiene una descripción detallada de los últimos días del Buda. Hinüber propone una fecha circa 350–320 a. C. para este texto, que permitiría una “verdadera memoria histórica” de los eventos aproximadamente 60 años antes si se acepta la Cronología breve para la vida del Buda (pero también señala que tal texto originalmente fue pensado más como una hagiografía que como un registro histórico exacto de los eventos).

Biografías legendarias

El Bodhisattva en Tushita antes de su nacimiento, Borobudur. Este vasto monumento budista contiene numerosas representaciones de la vida del Buda tomadas de la Lalitavistara.
Hay una variedad de diferentes fuentes biográficas legendarias sobre la vida de Sidarta Gautama que a veces entran en conflicto. Son posterior a los textos tempranos. Estas incluyen el Budacarita, el Lalitavistara sutra, el Majavastu y los relatos jataka.​

De los anteriores, el Budacarita 32​ 33​ es la más temprana y completa biografía. Se trata de un poema épico escrito por el poeta Asvagosa, que puede ser fechado a principios del siglo II d. C.​ La siguiente biografía en antigüedad es el Lalitavistara sutra, de las tradiciones majayana y sarvastivada, fechada en el siglo III d. C.​ El Majavastu de las escuelas Majasamgika y Lokotaravada es otra antigua biografía importante, compuesta en forma progresiva hasta aproximadamente el siglo IV d. C.​ La biografía de la escuela Darmaguptaka es la más íntegra; su título es el Abiniskramama Sutra,​ entre otras varias traducciones chinas entre los siglos III y VI d. C. Finalmente, los relatos Nidanakata (o Jakata) que son de la tradición teravada de Sri Lanka, que fueron compuestos en el siglo V d. C. por Budagosa.

Representaciones legendarias

Pintura del período Pala que ilustra el milagroso nacimiento del Buda Gautama emergiendo por un costado de la reina Mayadeví. Ilustración del Sutra Astasahasrika Prajnaparamita, manuscrito en sánscrito con caracteres ranjana. Ubicado en la ciudad de Nalanda, estado de Bihar, India.
En los primeros textos budistas, los nikāyas y āgamas, el Buda no se representa como poseedor de omnisciencia ni se lo representa como un ser eterno trascendente (lokotara en sánscrito). Según Bhikkhu Analayo, las ideas de la omnisciencia del Buda (junto con una tendencia creciente a deificarlo) se encuentran solo más tarde, en los sutras Mahayana y comentarios o textos posteriores, como el Mahāvastu. La evidencia contra su omnisciencia aparece en los primeros textos. En el Sandaka Sutta, el discípulo del Buda Ananda describe un argumento en contra de las afirmaciones de los maestros que dicen que son omniscientes.​ En el Tevijjavacchagotta Sutta, el propio Buda dice que nunca ha afirmado ser omnisciente, sino que afirma tener los “conocimientos superiores” (abhijñā).

Las biografías legendarias sobre Siddharta Gautama generalmente incluyen numerosos milagros, profecías y eventos sobrenaturales. El carácter del Buda, en estas biografías tradicionales es, a menudo, el de un ser totalmente trascendente y perfeccionado, que lo es pese a los obstáculos de la vida mundana. En el Majavastu se dice que en el transcurso de muchas vidas, Gautama fue desarrollando habilidades suprahumanas, que incluyen: un parto sin dolor, maternidad virginal; además no precisaba: dormir, alimentarse, medicinas, bañarse; a pesar de lo anterior se comportaba «de acuerdo a esta existencia mundana» —esto es: tomaba duchas, departía en la mesa al momento de alimentarse, etc.— También se le atribuye la omnisciencia y el tener la capacidad de «eliminar el karma».

Como señaló Andrew Skilton, a menudo se describía al Buda como sobrehumano, con descripciones de que tenía las 32 marcas principales y las 80 marcas menores de un “gran hombre”, y la idea de que el Buda podría vivir tanto tiempo como un eón si desea (DN 16).​

Los antiguos escritores indios por lo general no se preocupaban mucho por las cronologías como sí por la filosofía. Los textos budistas reflejan esta tendencia, ofreciendo más claridad sobre las enseñanzas del Buda Gautama que sobre las fechas de los acontecimientos de su vida. Estos textos contienen descripciones de la cultura y la vida cotidiana en la antigua India. Un ejemplo de esto podemos verlo en las escrituras Jain que hacen de la época del Buda Gautama uno de los periodos de la temprana historia de la India con mayor documentación al respecto de la cotidianidad.​ La escritora británica Karen Armstrong dice que aunque hay muy poca información que pueda ser considerada históricamente consistente, existe una razonable seguridad de que Sidarta Gautama existió como figura histórica.​ Michael Carrithers va un poco más lejos al afirmar que al menos el esquema general —el nacimiento, la llegada a la madurez, la renuncia, la búsqueda, el despertar y la liberación; la enseñanza, y la muerte— ha de ser cierto.

Biografía
Nacimiento y vida temprana

El pilar de Lumbini contiene una inscripción que indica que este es el lugar de nacimiento del Buda.

El príncipe Sidarta con su tía materna la reina Majaprajapati Gotami. Pintura litografiada por Maligawage Sarlis. Ceilán.

La boda real del príncipe Sidarta y la princesa Yasodara.Pakistán, área de Gandjara, entre los siglos III y IV d. C.; pizarra; Museo Rietberg, Zúrich.
Las primeras fuentes budistas afirman que el Buda nació en una familia aristocrática (ksatriya) llamada Gotama (sánscrito: Gautama), que formaba parte de los Shakyas, una tribu viviendo en la frontera moderna de India y Nepal.​ Según Akira Hirakawa, el estado Shakya “era una oligarquía con los líderes alternando como jefes (rajan) de la tribu.” Hirakawa también señala que era poco probable que se hubieran dividido en las cuatro castas. La capital Sakia era Kapilavastu. El padre del Buda era Śuddhodana, “un jefe electo” tribal. Su madre, Māyā, murió en su infancia y Mahapajapati Gotami lo crio como madrastra. La tradición budista considera que Lumbini, en el actual Nepal, es el lugar de nacimiento del Buda.​

Los primeros textos budistas contienen muy poca información sobre el nacimiento y la juventud de Gautama. Biografías posteriores desarrollaron una narrativa dramática sobre la vida del joven Gotama como príncipe y sus problemas existenciales.

Si bien la tradición y la leyenda posteriores caracterizan a Śuddhodana como un monarca heredero, descendiente de la dinastía solar de Iksuakú, muchos estudiosos piensan que Śuddhodana era el jefe electo de una confederación tribal, ya que la república de Sakia no era una monarquía hereditaria.​

En esa época existían en India muchas ciudades-estado, llamadas majayanapadas. Eran comunes en esa época las repúblicas y señoríos con poder político difuso y estratificación social limitada, las cuales son conocidas como gana-sanghas.​ No parece que esta comunidad hubiese tenido un sistema de castas. No era una monarquía y parece que estaba estructurada ya sea como un oligarquía, o como un tipo de república.​ La estructura gubernamental gana-sangha era una alternativa política más igualitaria que las altamente jerarquizadas estructuras de otros reinos, estas últimas parecen haber influido en el desarrollo de las jerarquías tipo Sramana, o las tipo jain y la sangha budista que tendieron a una estructuración monárquica tipo védica.59​

Según biografías tradicionales posteriores como el Mahavastu y el Lalitavistara, en la noche en la que Gautama fue concebido, la reina Maya soñó que un elefante blanco con seis blancos colmillos entraba por su costado derecho, diez meses lunares más tarde nació Sidarta. De acuerdo a la tradición sakia, la reina Maya debía dar a luz en el reino de su padre, así que cuando se acercaba el día de la concepción dejó Kapilavastu. Sin embargo estaba dicho que su hijo nacería en un jardín en el camino entre Kapilavastu y Lumbini, bajo un árbol sala.

El día del nacimiento del Buda es ampliamente celebrado en los países de tradición theravada, a dicha celebración se le conoce como Vesak.​ Diversas fuentes sostienen que la madre del Buda Gautama murió al momento de su nacimiento, otras dicen que fue unos cuantos días más tarde y otras sostienen que fue luego de siete días.

Según las leyendas biográficas posteriores, el niño recibió el nombre de Sidarta, que significa «el que logra su propósito». Durante las celebraciones del nacimiento, el ermitaño vidente Ásita analizó al niño para las “32 marcas de un gran hombre” y anunció que el niño se convertirá en un gran rey (chakravarti) o en un gran monje asceta (sadu).​ Según los relatos legendarios, Sudodana celebró una ceremonia de imposición de nombre e invitó a ocho eruditos brahmanes para que predijesen el futuro de su hijo. Todos dieron una doble predicción: o que el bebé se convertiría en un gran rey o bien llegaría a ser un gran hombre santo.​ Kaundinya, el más joven brahmín (que más tarde llegaría a ser el primer arjat, diferente a Sidarta Gautama), logró hacerse a la fama de ser el único que predijo inequívocamente, que Sidarta se convertiría en un Buda.​

Según los primeros textos budistas de varias escuelas y numerosos relatos post-canónicos, Gotama tenía una esposa, Yasodhara, y un hijo, llamado Rāhula.63​ Además de esto, el Buda en los primeros textos informa que “‘Viví una vida muy consentida, monjes (en la casa de mis padres).”

Las biografías legendarias como el Lalitavistara también cuentan historias de la gran habilidad marcial del joven Guatama, que se puso a prueba en varios concursos contra otros jóvenes sakia.

Renuncia

La «gran partida» de Sidarta Gautama, rodeado de un halo. Es acompañado por numerosos guardias, parejas de amantes (Maituna) y deidades menores (Devata) que han venido a rendirle homenaje. Escultura encontrada en Gandjara, elaborada durante el periodo Kusan.
Las primeras fuentes simplemente representan a Gautama buscando una meta espiritual y convirtiéndose en un asceta o sramana después de desilusionarse con la vida laica. Sin embargo, las biografías legendarias posteriores cuentan una historia dramática más elaborada sobre cómo se convirtió en un asceta mendigo.​

Los primeros relatos de la búsqueda espiritual del Buda se encuentran en textos como el Ariyapariyesanā-sutta (“El discurso sobre la noble búsqueda”, Majjhima Nikaya “MN” 26) y su paralelo en chino del Madhyama Āgama “MĀ” 204.​ Estos textos informan que lo que lo llevó a la renuncia fue la contemplación sobre la vejez, la enfermedad y la muerte y que podría haber un escape (es decir, el nirvana).69​ Los textos tempranos también muestran la explicación del Buda para convertirse en un sramana de la siguiente manera: “La vida doméstica, este lugar de impureza, es estrecha: la vida sramana es el aire libre y abierto. No es fácil que un hombre de familia viva una vida santa pura, completa y perfecta”.”​ MN 26, MĀ 204, el Dharmaguptaka Vinaya y el Mahāvastu están de acuerdo en que su madre y su padre se opusieron a su decisión y “lloraron con lágrimas en los ojos” cuando decidió irse.

Las leyendas biográficas posteriores cuentan como el rey Sudodana deseaba que su hijo se convirtiese en un gran rey y lo protegió de las enseñanzas religiosas, del conocimiento de la existencia del sufrimiento (Duka). Se dice que durante 29 años Sidarta vivió como príncipe en Kapilavastu hasta el incidente de los «cuatro encuentros». Aunque el padre de Sidarta se aseguró en proveerle todo lo que podía necesitar o desear, las escrituras budistas cuentan que el futuro Buda sintió que la riqueza material no era el objetivo final de la vida.​

Las biografías posteriores como el Nidanakatha (siglo V EC), continúan narrando que pese a los esfuerzos de su padre para ocultarle a los enfermos, los ancianos y el sufrimiento; el Sakiamuni dejó el palacio para reunirse con sus súbditos y, estando en ello, durante su recorrido vio a un hombre viejo. Cuando su cochero Chana le explicó que todas las personas envejecían, el príncipe continuó los siguientes trayectos fuera del palacio. Estando en ello, encontró a un hombre enfermo, un cadáver en descomposición y un asceta. Estos «cuatro encuentros» deprimieron a Sidarta Gautama, por eso se esforzó en vencer al envejecimiento, la enfermedad y la muerte llevando la vida de un asceta.

Esta historia de los «cuatro encuentros» parece estar adaptada de un relato anterior de el Digha Nikaya (DN 14.2) que en su lugar representa la vida joven de un Buda anterior llamado Vipassi.

Acompañado por Chana y montando su caballo Kantaka, Gautama renunció a su palacio y se dedicó a llevar una vida mendicante. Se dice que, «el sonido de los cascos del caballo fue apagado por los dioses» para evitar que los guardias notasen su partida.

Inicialmente, Gautama fue a Rajagaha (actual Rajgir, en el estado indio de Bihar) e inició su vida ascética pidiendo limosna en las calles. Después, los hombres de Bimbisara, rey del gran reino de Magadja, reconocen a Sidarta y lo llevan ante él y es así como se entera de su búsqueda. Bimbisara ofrece el trono a Sidarta, pero este rechaza la oferta, mas promete regresar una vez haya alcanzado la iluminación.

Vida ascética
Todas las fuentes están de acuerdo en que el asceta Gautama practicó bajo dos maestros de meditación yóguica. Según MN 26 y su paralelo chino en MĀ 204, después de que llega a dominar las enseñanzas impartidas por el maestro Arada Kalama, fue invitado por el a convertirse en colíder de la comunidad. Sin embargo, Gautama se siente insatisfecho por este logro en la práctica del yoga y se desplaza hasta donde está el maestro Udaka Ramaputta, convirtiéndose en su alumno.​ Con él logró altos estados de conciencia, llamado “La esfera de ni la percepción ni la no percepción”. Sin embargo, Gautama se sintió insatisfecho con la práctica porque “no conduce a la repulsión, al desapego, a la cesación, a la calma, al conocimiento, al despertar, a Nibbana”.​ Y una vez más se le preguntó que si quería tomar el lugar de su maestro, y otra vez se sintió insatisfecho, y partió de nuevo.​

Después de dejar a sus maestros de meditación, Gotama practicó técnicas ascéticas, como se puede ver en el Mahāsaccaka-sutta (MN 36) y sus diversos paralelos (que según Analayo incluyen algunos fragmentos sánscritos, una traducción china individual, un sutra del Ekottarika-āgama, así como secciones de la Lalitavistara y el Mahāvastu). Las técnicas ascéticas descritas en los estos textos incluyen una ingesta mínima de alimentos, y diferentes formas de control de la respiración. Estos textos informan que se volvió tan demacrado que sus huesos se hicieron visibles a través de su piel.​

En este estado, le llega un recuerdo de su infancia donde ve a su padre arando el campo y logra un estado concentrado y atento que era dichoso y refrescante: el dhyana.

De acuerdo con los primeros textos budistas, después de darse cuenta que la abstracción meditativa (dhyana) era el camino correcto hacia el despertar, y ya que el ascetismo extremo no funcionó, Gautama descubrió lo que en el budismo se conoce como camino medio: una senda de moderación, lejos de los extremos del hedonismo y la mortificación, esto lo llevó a descubrir el Noble camino óctuple, así llamado y descrito por el Buda Gautama en su primer discurso el Discurso de la puesta en movimiento de la rueda del Dhamma.​ En un célebre incidente, estando casi muerto de hambre y debilitado, acepta un tazón de arroz con leche y miel que una joven aldeana llamada Sujata le ofreció pues por su aspecto tan delgado creyó que era un espíritu que le había concedido un deseo.

El Despertar..
Los textos tempranos continúan el relato diciéndonos que en una noche de luna llena, Gautama se sentó bajo la famosa «higuera arbórea sagrada» —la más famosa fue la bodhi,d​ en Bodh Gaya—, jurando que sólo se levantaría al encontrar la verdad.​ Kaundinya y los otros cuatro compañeros, le abandonaron pues creyeron que se había tornado indisciplinado y que por eso abandonó su búsqueda.

Pasó varias semanas debajo de este árbol. Las biografías posteriores cuentan que como empezó una tormenta, Mucalinda —rey de los nagas serpiente—, se enroscó alrededor de Gautama y lo cubrió con su caperuza. Tras 49 días de meditación continua y contando con 35 años de edad, logra entrar en el estado bodi (despertar, completo discernimiento),90​91​ tomó conciencia de que ya se había liberado definitivamente. Según algunas tradiciones, este hecho ocurrió aproximadamente en el quinto mes del calendario lunar, mientras que según otras, fue en el duodécimo mes. A partir de entonces, Gautama sería conocido por sus seguidores como «el Buda» o «el Despierto» («Buda» es traducido, en algunas ocasiones, como «el Iluminado»).

Según varios textos tempranos como el Mahāsaccaka-sutta y el Samaññaphala Sutta, un Buda ha logrado tres conocimientos superiores: recordar sus vidas anteriores, el “ojo divino” (dibba-cakkhu), que permite conocer destinos kármicos de otros y la “extinción de intoxicantes mentales” (āsavakkhaya).

El árbol de Mahabodhi en el templo de Sri Mahabodhi en Bodh Gaya.
Conforme al budismo, en el momento de su «despertar», el Buda llevó a cabo una comprensión completa sobre la causa del sufrimiento y sobre cómo eliminarlo. A esta comprensión se le conoce como las Cuatro nobles verdades. Comprendió que ya no pesaba sobre él la ilusión del falso yo (anatman): su verdadero ser estaba más allá de las dualidades del aferramiento y la repulsión; había trascendido el espacio y el tiempo; la vida y la muerte, que había detenido el eterno girar de la rueda del Samsara. Es a través del dominio total de estas verdades que alcanzar el supremo estado de liberación o el nirvana es completamente posible para cualquier ser humano. El Buda describió al nirvana como la perfecta paz de una psique que está libre de todo tipo de: ignorancia, avidez, odio y otros estados doloros91​ o «insalubres» para la psique (klesa).

Según varios textos del Canon Pali, el Buda se sentó durante siete días bajo el árbol bodhi “sintiendo la dicha de la liberación”.96​ Estos textos también informan que continuó meditando y contempló varios aspectos del Dharma mientras vivía junto al río Nairañjanā, como la originacion codependiente, las cinco facultades espirituales y el sufrimiento.​

Formación de la saṅgha
Según un relato de MN 26, el Catusparisat-sūtra, y el Lalitavistara, inmediatamente después de su despertar, el Buda reflexionó si debía o no enseñar el darma a los demás. Le preocupaba que los seres humanos, al estar tan dominados por la ignorancia, la avidez y el odio, nunca podrían reconocer un camino que es “tan sutil y profundo como difícil de entender.” Sin embargo, según el relato Brahma Sahampati, se convenció de que al menos uno lo entendería. El Buda se enterneció y aceptó enseñar.98​

Según el Vinaya pitaka, ocho semanas luego de su despertar el Buda encontró a dos mercaderes llamados Tapussa y Bhallika,​ que se convirtieron en sus primeros discípulos. Según MN 26 y MĀ 204 el buda después se destina a visitar sus antiguos maestros Arada Kalama y Udaka Ramaputra para hablarles y explicarles sus hallazgos pero estos estaban muertos.

Entonces viajó a la ciudad Sarnath cerca de Benarés en el norte de la India. En el parque de los ciervos ofrece su primer discurso a aquellos cinco compañeros con quienes había buscado la iluminación. Según MĀ 204 (pero no MN 26), así como un texto del Ekottarika-āgama, el Mahāvastu, y los Vinayas de Theravāda, Dharmaguptaka, y Mahīśāsaka, el Buda les enseñó el “primer sermón”, es decir, la enseñanza de “el noble sendero óctuple como el camino intermedio alejado de los dos extremos de la indulgencia sensual y la auto mortificación”.​ El texto Pali informa que después del primer sermón, el asceta Koṇḍañña se convirtió en el primer arahant (ser liberado) y el primer bhikkhu budista o monástico. Fue entonces cuando se puso en movimiento lo que en el budismo se conoce como la Rueda del darma o Rueda de la Ley. Juntos forman la primera sanga: la comunidad budista.

Varias fuentes como el Mahāvastu, el Mahākhandhaka del Vinaya Theravāda y el Catusparisat-sūtra también mencionan que el Buda les enseñó su segundo discurso en este momento, que era el sutra sobre la característica de “no yo” (Anātmalakṣaṇa Sūtra).

Gayasisa o Brahmayoni, es donde Buda enseñó el Sermón de Fuego.
El Vinaya Theravāda y el Catusparisat-sūtra también hablan de la conversión de Yasa, un maestro de gremio local, y sus amigos y familiares, que fueron algunos de los primeros conversos a la comunidad budista. La conversión de tres hermanos llamados Kassapa siguió, quienes trajeron con ellos quinientos conversos que previamente habían sido “ascetas de pelo enmarañado”, y cuya práctica espiritual estaba relacionada con los sacrificios de fuego.105​106​ Según el Vinaya Theravāda, el Buda se detuvo en Gayasisa cerca de Gaya y pronunció su tercer discurso, El Ādittapariyāya Sutta (El discurso sobre el fuego).

Después de que la comunidad del Buda crece hasta alrededor de sesenta monjes despiertos, él les da instrucciones de deambular solos, para enseñar y ordenar a las personas a la comunidad, para el “bienestar” y el “beneficio” del mundo.

El crecimiento de la saṅgha
Durante los siguientes 45 años de vida, el Buda viajó a la llanura del Ganges, lo que actualmente es Uttar Pradesh, Bihar y al sur de Nepal, y le enseñó a una amplia variedad de personas: desde nobles hasta barrenderos, a asesinos como Angulimala y a caníbales como Alavaka. Su sangha disfrutó del patrocinio de los reyes de Kosala y Magadha, por lo que pasó mucho tiempo en sus respectivas capitales, Savatthi y Rajagaha.

Aunque el idioma materno del Buda sigue siendo un misterio; lo más probable es que haya enseñado en una o más de las variedades de los dialectos de las lenguas indoarias. El pali puede ser una normalización de estas.

La sanga viajó a través del subcontinente exponiendo el darma, excepto durante los tres meses del retiro vasana que tiene lugar durante las lluvias que hacen que el viaje sea difícil y hasta peligroso.​ Otra razón fue que era muy difícil viajar sin causar daño a algún animal. En esta época del año, la sanga se retiraría a los monasterios, parques o bosques y la gente podría encontrarles allí, evitando de esta manera que los monjes mataran accidentalmente a algún animal.

El primer vasana tuvo lugar en Benarés. Luego de esto, el Buda mantuvo su promesa de regresar a Rajagaha, capital de Magadha y visitar al rey Bimbisara. Los primeros textos también cuentan la historia de cómo los principales discípulos del Buda, Sāriputta y Mahāmoggallāna, ambos estudiantes del escéptico Sañjaya Belaṭṭhiputta, fueron convertidos por Assaji.​ También cuentan cómo el hijo del Buda, Rahula, se unió a su padre como bhikkhu cuando el Buda visitó su antiguo hogar, Kapilavastu. Con el tiempo, otros Sakias se unieron a la orden como bhikkhus, como el primo del Buda Ananda, Anuruddha, Upali el barbero, el medio hermano del Buda, Nanda y Devadatta.​ Mientras tanto, el padre del Buda, Suddhodana, escuchó las enseñanzas de su hijo, y se convirtió al budismo.

Los primeros textos también mencionan a un importante discípulo laico, el comerciante Anāthapiṇḍika, quien se convirtió en un firme defensor laico del Buda desde el principio. Se dice que le regaló el bosque de Jeta (Jetavana) a la sangha a un gran costo.​

Formación de la orden de bhikkhunīs

Mahāprajāpatī, la primera bhikkhuni y la madrastra de Buda.
La formación de un orden paralelo de mendicantes femeninos (bhikkhunīs) fue otra parte importante del crecimiento de la comunidad budista. Como explica el estudio comparativo de Analayo sobre este tema, hay varias versiones de este evento representadas en los diferentes textos budistas tempranos.

Según todas las versiones principales encuestadas por Analayo, Mahāprajāpatī Gautamī, la madrastra de Buda, es rechazada inicialmente por el Buda después de solicitar la ordenación para ella y algunas otras mujeres. Mahāprajāpatī y sus seguidores se afeitan el pelo, se ponen túnicas y comienzan a seguir al Buda en sus viajes. Con el correr del tiempo Ananda defiende su causa y pide al Buda que reconsidere su decisión; cinco años más tarde de la formación de la sanga, este accede a la ordenación de monjas. Razonó que las mujeres y los hombres tienen la misma capacidad para despertar. No obstante les dio a estas unas normas adicionales a seguir llamadas las ocho gurudharmas.

Analayo también señala que algunos eruditos modernos han cuestionado la autenticidad de los ocho gurudharmas en su forma actual debido a diversas inconsistencias. Sostiene que la historicidad de las listas actuales es dudosa, pero que pueden haberse basado en órdenes previas del Buda. Analayo también señala que varios pasajes indican que la razón de la duda del Buda para ordenar mujeres era el peligro que la vida de un sramana errante representaba para las mujeres que no estaban bajo la protección de los miembros masculinos de su familia (como asalto sexual y secuestro). Debido a esto, los gurudharmas pueden haber sido una forma de colocar “la orden de monjas recién fundada en una relación con los monjes que se asemeja lo más posible a la protección que una laica podría esperar de sus parientes varones.”

Años después
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De acuerdo con J.S. Strong, después de los primeros 20 años de su carrera, el Buda se estableció lentamente en Sravasti, la capital del Reino de Kosala, pasando la mayor parte de sus últimos años en esta ciudad.

A medida que la sangha crecía en tamaño, surgió la necesidad de un conjunto estandarizado de reglas monásticas, por lo que el Buda desarrolló un conjunto de regulaciones para la sangha. Estos se conservan en varios textos llamados “Pratimoksa”, que fueron recitados por la comunidad cada quince días. El Pratimoksa incluye preceptos éticos generales, así como reglas sobre los elementos esenciales de la vida monástica, como los cuencos y las túnicas.​

En sus últimos años, la fama del Buda creció y fue invitado a importantes eventos reales, como la inauguración de la nueva sala del consejo de los Sakias (como se ve en MN 53) y la inauguración de un nuevo palacio por el Príncipe Bodhi (como se muestra en MN 85). Los primeros textos también hablan de cómo durante la vejez del Buda, el reino de Magadha fue usurpado por un nuevo rey, Ajatasattu, que derrocó a su padre Bimbisara. Según el Samaññaphala Sutta, el nuevo rey habló con diferentes maestros ascéticos y finalmente se refugió en el Buda.​ Sin embargo, las fuentes jainistas también afirman su lealtad, y es probable que haya apoyado a varios grupos religiosos, no solo a la sangha budista exclusivamente.

Mientras el Buda continuaba viajando y enseñando, también entró en contacto con miembros de otras sectas śrāmanicas. Hay evidencia de los primeros textos de que el Buda se encontró con algunas de estas figuras y criticó sus doctrinas. El Samaññaphala Sutta identifica seis de estas sectas.

Los primeros textos también representan al Buda de edad avanzada sufriendo de dolor de espalda. Varios textos lo representan delegando enseñanzas a sus principales discípulos ya que su cuerpo ahora necesitaba más descanso.​ Sin embargo, el Buda continuó enseñando hasta su vejez.

Uno de los eventos más preocupantes durante la vejez del Buda fue el cisma de Devadatta. Las primeras fuentes hablan de cómo el primo del Buda, Devadatta, intentó asumir el liderazgo de la orden y luego dejó la sangha con varios monjes budistas y formó una secta rival. Se dice que esta secta también fue apoyada por el rey Ajatasattu.​ Los textos de Pali también representan a Devadatta como conspirando para matar al Buda, pero todos estos planes fallan. También muestran al Buda enviando a sus dos discípulos principales (Sariputta y Moggallana) a esta comunidad cismática para convencer a los monjes que se fueron con Devadatta para que regresen.​

Todos los principales textos budistas tempranos de Vinaya representan a Devadatta como una figura divisiva que intentó dividir a la comunidad budista, pero no están de acuerdo en qué temas no estaba de acuerdo con el Buda. Los textos de Sthavira generalmente se centran en “cinco puntos” que se consideran prácticas ascéticas excesivas, mientras que el Vinaya Mahāsaṅghika habla de un desacuerdo más amplio, que hace que Devadatta altere los discursos y la disciplina monástica.

Casi al mismo tiempo del cisma de Devadatta, también hubo una guerra entre el Reino de Magadha de Ajatasattu y Kosala, liderado por un anciano rey Pasenadi.138​ Ajatasattu parece haber salido victorioso.

Paranirvana

El paranirvāṇa. Manuscrito en hoja de palma en sánscrito. Nalanda, Bihar, India. Período pala.
La narración principal de los últimos días del Buda, su muerte y los eventos posteriores está contenida en el Mahaparinibbana Sutta (DN 16) y sus diversos textos paralelos en sánscrito, chino y tibetano.140​ Según Analayo, estos incluyen el Dirgha Agama 2, “fragmentos sánscritos del Mahaparinirvanasutra” y “tres discursos conservados como traducciones individuales en chino”.

Los primeros textos muestran cómo los dos principales discípulos del Buda, Sariputta y Moggallana, murieron justo antes de la muerte del Buda.​ El Mahaparinibbana representa al Buda experimentando una enfermedad durante los últimos meses de su vida pero recuperándose. También lo describe afirmando que no puede promover a nadie para que sea su sucesor. Cuando Ananda solicitó esto, el Buda dijo que no iba a elegir a ningún líder para la sangha. En cambio, le dijo a Ānanda que todos deberían “vivir como islas para ustedes mismos, siendo su propio refugio, sin buscar otro refugio; con el Dhamma como una isla, con el Dhamma como su refugio, sin buscar otro refugio”.​
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De acuerdo con el Mahaparinibbana, el Buda comió sus últimos alimentos que había recibido como una ofrenda de un herrero llamado Cunda. Cayendo terriblemente enfermo, el Buda dio instrucciones a su ayudante Ananda para que convenciese a Cunda de que la comida recibida en su casa nada tenía que ver con su muerte y que se había hecho a gran mérito por ser quien le ofreció su última comida.Los doctores el biku Mettanando y Von Hinüber argumentan que el Buda pudo haber muerto de un infarto al mesenterio (Síndrome de la arteria mesentérica superior) una afección propia de la vejez, en lugar de una intoxicación alimenticia.​

Debido al número de variantes de las escrituras y a la ambigüedad en la traducción de ciertos términos importantes, el contenido exacto de la última comida del Buda no es totalmente claro. La tradición teravada, en general, sostiene que al Buda se le ofreció algún tipo de carne de cerdo, mientras que la tradición majayana cree que el Buda consumió alguna suerte de trufas o setas. Esto podría reflejar los dos puntos de vista de ambas tradiciones sobre el vegetarianismo budista y los preceptos para monjas y monjes. Cualquiera sea el caso, ninguna de las fuentes atribuye la enfermedad del Buda a la comida misma.​

Escena del gran nirvana, cuevas de Ajanta
Según el sutta Mahaparinibbana, después de la comida con Cunda, el Buda y sus compañeros continuaron viajando hasta que estuvo demasiado débil para continuar. Tuvieron que detenerse en Kushinagar, donde Ānanda tenía un lugar de descanso preparado en un bosque de árboles Sala.​ Después de anunciar a la sangha en general que pronto entraria al Nirvana final, el Buda ordenó personalmente a un último novicio en la orden, su nombre era Subhadda. Luego repitió sus instrucciones finales a la sangha: el Dhamma y Vinaya serían sus maestros después de su muerte. Entonces, el Buda preguntó que si alguien tenían alguna duda sobre el Dharma. Ninguno las tenía. Se informa que las últimas palabras del Buda fueron: “Todas las cosas compuestas (saṅkhāra) decaen. Esfuércese por la meta con diligencia (appamāda)” (Pali: ‘vayadhammā saṅkhārā appamādena sampādethā’).​​

Luego entró en su meditación final y murió, alcanzando lo que se conoce como parinirvana (nirvana final, el final del renacimiento y el sufrimiento logrado después de la muerte del cuerpo). El Mahaparinibbana sutta informa que en su meditación final ingresó a los cuatro dhyanas consecutivamente, luego a los cuatro logros inmateriales y finalmente a el estado meditativo conocido como nirodha-samāpatti (el logro de cesación), antes de regresar al cuarto dhyana justo en el momento de la muerte.

Tras su muerte

Según el Mahaparinibbana sutta, los Malas de Kushinagar pasaron los días posteriores a la muerte del Buda honrando su cuerpo con flores, música y olores.​ La sangha esperó a la llegada del eminente anciano Mahākassapa antes de incinerar el cuerpo.

Su cuerpo fue cremado y los restos se guardaron como reliquias y se distribuyeron entre varios reinos del norte de la India como Magadha, Sakia y Koliya. Estas reliquias fueron resguardadas en monumentos o estupas, una práctica funeraria común de la India antigua. Un ejemplo de ello puede ser el Templo del diente de Buda en Sri Lanka es el lugar en el que se emplaza la Reliquia del diente del Buda y que existe en la actualidad.

Siglos después, Ashoka los exhumaría y los consagrada en muchas estupas nuevas alrededor del reino Maurya.​ Son muchos los relatos de índole sobrenatural que rodean a la historia de las presuntas reliquias, tales como que ampararon la difusión del budismo y que dieron legitimidad a los gobernantes.

Según diversas fuentes budistas, el Primer Consejo Budista se celebró poco después de la muerte del Buda para recopilar, recitar y memorizar las enseñanzas. Mahākassapa fue elegido por la sangha para ser el presidente del consejo. Sin embargo, los estudiosos modernos disputan la historicidad de las cuentas tradicionales del primer concilio.

Enseñanzas
Un método para obtener información sobre el núcleo más antiguo del budismo es comparar las varias fuentes budistas tempranas como el Canon Pali, los Agamas chinos, los Textos budistas de Gandhara y fragmentos en sánscrito.​ La fiabilidad de estas fuentes, y la posibilidad de extraer un núcleo de las enseñanzas más antiguas, es motivo de controversia.​

Algunos indologos (como Richard Gombrich, Akira Hirakawa, Alexander Wynne y A.K. Warder) sostienen que los textos tempranos budistas contienen la esencia real de las enseñanzas históricas —y, posiblemente, incluso las palabras— del Buda,f​g​ y algunos otros sostienen que lo son pues estos son anteriores a los sutras majayana.

Por ejemplo, Richard Gombrich ha concluido que los primeros textos budistas deben ser la “obra de un genio.”​ Del mismo modo, A. K. Warder ha escrito que “no hay evidencia que sugiera que [las enseñanzas de las primeras escuelas] fueron formulada por nadie más que el Buda y sus seguidores inmediatos”.​ Además, Alexander Wynne argumenta que “la evidencia interna de la literatura budista temprana demuestra su autenticidad histórica.”

Sin embargo, otros estudiosos como Edward Conze no están de acuerdo con la opinión mayormente positiva de que los primeros textos budistas reflejan las enseñanzas del Buda histórico.​

Otros estudiosos sostienen que algunas enseñanzas contenidas en los primeros textos son las enseñanzas auténticas del Buda, pero no otras. Por ejemplo, Tilmann Vetter, postula que las Cuatro Nobles Verdades, el Camino Óctuple y la originacion codependiente, que comúnmente se consideran enseñanzas esenciales, son formulaciones posteriores.​

Además, según Johannes Bronkhorst, las cuatro verdades pueden no haber sido formuladas en el budismo más antiguo.

Influencia del Brahmanismo y las tradiciones Sramana
Según estudiosos de la indología como Richard Gombrich, las enseñanzas del Buda sobre el karma y el renacimiento son un desarrollo de temas pre-budistas que se pueden encontrar en fuentes jainistas y brahmánicas, como el Brihadaranyaka Upanishad. Del mismo modo, la idea de que estamos atrapados en un ciclo de renacimiento (samsara) y que debemos buscar la liberación de esto, es anterior al Buda y probablemente se enseñó en el jainismo temprano.​

El Bodhisattva se encuentra con Alara Kalama, Borobudur.
En varios textos, se representa al Buda como haber estudiado con dos maestros nombrados, Āḷāra Kālāma y Uddaka Rāmaputta. Según Alexander Wynne, estos eran yoguis que enseñaban doctrinas y prácticas similares a las de los Upanishads.

Según Johannes Bronkhorst, la meditación sin respirar y el ayuno que el Buda practicó antes de su despertar son formas de ascetismo que son similares a las prácticas jainistas.​

Enseñanzas conservadas en los primeros textos budistas
Los primeros textos budistas presentan muchas enseñanzas y prácticas que pueden haber sido enseñadas por el Buda histórico. Estas incluyen doctrinas básicas como la originación codependiente, el camino medio, los cinco agregados, las tres raíces insalubres, las cuatro verdades y el noble camino óctuple. Según N. Ross Reat, todas estas doctrinas son compartidas por los textos Pali de la escuela Theravada y los de la escuela Mahasamghika.​

Un estudio reciente de Bhikkhu Analayo concluye que el Majjhima Nikaya de la escuela Theravada y el Madhyama Agama de la escuela Sarvastivada contienen las mismas doctrinas principales. Asimismo, Richard Salomon ha escrito que las doctrinas encontradas en los manuscritos budistas de Gandhara son “consistentes con el budismo no-Majayana, que sobrevive hoy en la escuela Theravada de Sri Lanka y el sudeste asiático, pero que en la antigüedad estuvo representada por dieciocho escuelas separadas.”​

Estas enseñanzas básicas, como las Cuatro Nobles Verdades, tienden a ser ampliamente aceptadas como doctrinas básicas en todas las principales escuelas de budismo.

Crítica del Brahmanismo
En los primeros textos budistas, el Buda critica la religión brahmánica por varias razones.

La casta brahmán sostenía que los Vedas eran textos eternos revelados (sruti). El Buda nunca aceptó que estos textos tuvieran autoridad o valor divino.​

El Buda tampoco vio los ritos brahmánicos como útiles para el avance espiritual. Por ejemplo, en el Udāna, el Buda señala que el baño ritual no conduce a la pureza, solo la “verdad y la moralidad” conducen a la pureza.​ Especialmente criticó el sacrificio de animales como se enseña en los Vedas.​ El Buda comparó sus enseñanzas, que se enseñaron abiertamente a todas las personas, con las de los brahmanes, que mantuvieron en secreto sus mantras.​

También criticó muchas otras prácticas brahmánicas, como la astrología y la adivinación (en el Tevijja sutta y el Kutadanta sutta).

El Buda también atacó las afirmaciones de los brahmanes que las diferentes castas y líneas de sangre eran inherentemente puras o impuras. En el Vasettha Sutta, el Buda argumenta que la principal diferencia entre los humanos no es sus linajes sino sus acciones y ocupaciones. Según el Buda, uno es un “brahmín” (es decir, divino) solo en la medida en que uno haya cultivado la virtud.​ Debido a esto, los primeros textos informan que el proclamó: “No por nacimiento uno es un brahman…por acción moral uno es un brahman.”​

El Aggañña Sutta explica que todas las clases sociales pueden ser buenas o malas y da una explicación sociológica de cómo surgieron, en contra de la idea brahmánica de que están divinamente ordenadas.​ Según Kancha Ilaiah, el Buda planteó la primera teoría contractual de la sociedad. De esta manera, el Buda enseña una sola ley moral universal, un Dharma válido para todos, que se opone a la ética brahmánica fundada en el “deber propio” (svadharma) que depende de la casta. Debido a esto, todas las castas, incluidos los intocables, eran bienvenidas en la orden del Buda. Por esta razón, cuando alguien entraba en la sangha, renunciarban su afiliación a castas.

Dukkha

Primer sermón del Buda Gautama en el parque de los ciervos.
Los primeros textos budistas presentan la cosmovisión del Buda centrada en la comprensión de la naturaleza de dukkha, que se considera el problema fundamental de la vida.​ Dukkha se refiere a todo tipo de sufrimiento, inquietud, frustración e insatisfacción que experimentan los seres sintientes. El Buda enseño que todo lo que experimentamos es impermanente e inestable.

Una presentación común de la estructura central de la enseñanza del Buda que se encuentra en los primeros textos es la de las Cuatro Nobles Verdades. Esta enseñanza se presenta en el Dhammacakkappavattana Sutta (“Discurso de la puesta en movimiento de la rueda del Dhamma”) y sus varios textos paralelos.​

Las cuatro verdades son:​

Hay dukkha.
Hay causas y condiciones para el surgimiento de dukkha. En los primeros textos se describen varias condiciones, como el anhelo (taṇhā), pero las tres más básicas son la codicia, la aversión y la ignorancia.
Si las condiciones para dukkha cesan, dukkha también cesa. Esto es “Nirvana” (literalmente ‘soplar’ o ‘extinguir’).
Hay un camino a seguir que conduce al Nirvana.
Según Bhikkhu Analayo, el esquema de las cuatro verdades parece estar basado “en una analogía con el diagnóstico médico indio” (con la forma: “enfermedad, patógeno, salud, cura”) y esta comparación se “hace explícitamente en varios textos budistas tempranos.”​

Karma y renacimiento
El análisis de la existencia del Buda incluye la comprensión de que el karma y el renacimiento son parte de la vida. Según el Buda de los textos tempranos, el ciclo constante de morir y renacer (es decir, saṃsāra) de acuerdo con el karma de uno es solo dukkha y el objetivo espiritual final debe ser la liberación de este ciclo. El Buda declaró en los suttas que “este saṃsāra no tiene un comienzo reconocible. Un primer punto no se percibe para los seres que vagan y deambulan, obstaculizados por la ignorancia y encadenados por el anhelo.”​

La enseñanza del karma por parte del Buda difería de la de los jainistas y los brahmanes. Para el Buda el karma es principalmente una intención mental (en oposición a la acción principalmente física o los actos rituales).​ Se informa que el Buda dijo “cuando digo karma quiero decir intención.”​ Richard Gombrich resume la visión del Buda sobre el karma de la siguiente manera: “todos los pensamientos, palabras y acciones derivan su valor moral, positivo o negativo, de la intención detrás de ellos.”​

Para el Buda, nuestros actos kármicos también afectan el proceso de renacimiento de manera positiva o negativa. Esto se entendía como una ley natural que se comparaba a como plantas crecen de semillas.​ Sin embargo, es importante tener en cuenta que el Buda no sostuvo que todo lo que sucede es el resultado del karma solamente. De hecho, cuando se le pidió al Buda que indicara las causas del dolor y el placer, enumeró varias causas físicas y ambientales junto con el karma.​

La originación codependiente
En los primeros textos budistas, el proceso del surgimiento de dukkha es explicado a través de la enseñanza de la originación codependiente (pratītyasamutpāda). Simplemente, la originación codependiente es una enseñanza empírica sobre la naturaleza de los fenómenos que dice que nada se experimenta independientemente de sus condiciones.​

La formulación más básica de la originación codependiente se da en los primeros textos como: “Esto, siendo, en eso se convierte” (Pali: evam sati idam hoti). Esto puede tomarse en el sentido de que ciertos fenómenos solo surgen cuando hay otros fenómenos presentes (ejemplo: cuando hay anhelo, surge el sufrimiento), y así, uno puede decir que su surgimiento es “dependiente” de otros fenómenos. En otras palabras, nada en la experiencia existe sin una causa.​

En various suttas, este principio básico se expande con una lista de fenómenos codependientes. Se supone que estos fenómenos proporcionan un análisis del ciclo de dukkha tal como lo experimentan los seres sintientes. El filósofo Mark Siderits ha explicado la idea básica de esta enseñanza del Buda de la siguiente manera:

Estatua de Buda con el famoso “Ye Dharma Hetu” dhāraṇī alrededor de la cabeza, que se utilizó como un resumen de la originación codependiente. Dice: “De esas experiencias que surgen de una causa, el Tathagata ha dicho: ‘esta es su causa, y esta es su cesación’: esto es lo que el Gran Śramaṇa enseña”.
Existe un conjunto de elementos psicofísicos. Son las partes que conforman un ser sensible. Para este ser, la ignorancia sobre las tres características (sufrimiento, impermanencia y no-yo) de la existencia sensible conducirá, en el curso de las interacciones normales con el medio ambiente, a la apropiación (la identificación de ciertos elementos como ‘yo’ y ‘mío’). Esto conduce a la formación de apegos, en forma de deseo y aversión, y al fortalecimiento de la ignorancia sobre la verdadera naturaleza de la existencia sensible. Esto garantiza un renacimiento futuro y, por lo tanto, futuros casos de vejez, enfermedad y muerte, en un ciclo potencialmente interminable.

El Buda vio su análisis de la originación codependiente como una “vía media” entre el “eternalismo” (sassatavada, la idea de que alguna esencia existe eternamente) y el “aniquilacionismo” (ucchedavada, la idea de que dejamos de existir totalmente al morir, o aniquilación).​ Esta vía media es básicamente la opinión de que las personas son solo una serie causal de elementos psicofísicos impermanentes.

Metafísica e identidad personal
Relacionada con la originación codependiente está la enseñanza de que no hay un yo independiente o permanente (sánscrito: atman).​

Debido a este punto de vista que es denominado anatman (“no atman”), la enseñanza del Buda se oponía a todas las teorías del alma de su tiempo, incluida la teoría Jain de una “jiva” y las teorías brahmánicas de atman y purusha. Todas estas teorías sostenían que había una esencia eterna e inmutable que transmigraba de vida en vida.

Para los contemporáneos del Buda, el atman también fue visto como algo constante e inmutable, separado de todas las experiencias cambiantes. También era el controlador interno de una persona.​ En cambio, el Buda sostuvo que todas las cosas en el mundo de nuestra experiencia son transitorias y que no hay una parte inmutable para una persona.​ Según Richard Gombrich, la posición del Buda es simplemente que “todo es proceso”. Sin embargo, esta visión antiesencialista todavía incluye una comprensión de la continuidad a través del renacimiento, es solo el renacimiento de un proceso (karma), no una esencia como el atman.

Quizás la forma más importante en que el Buda analizó la experiencia individual fue a través de los cinco ‘agregados’ o ‘grupos’ (khandha) de procesos físicos y mentales.​ Los argumentos del Buda contra un yo inmutable se basan en esta esquema, como se puede ver en el Anattalakkhaṇa Sutta (y sus paralelos en gandhari y chino).​

Según los primeros textos budistas, el Buda argumentó que debido a que no tenemos el control final sobre ninguno de los procesos psicofísicos que conforman a una persona, no puede haber un “controlador interno”. Además, dado que todos son impermanentes, uno no puede considerar ninguno de los procesos psicofísicos como un ser inmutable.​ Incluso los procesos mentales como la conciencia (vijñana) y la voluntad (cetana) se consideran codependientes e impermanentes y, por lo tanto, no califican como un yo.​

Como señaló Gombrich, en los textos tempranos budistas, el Buda enseña que los cinco agregados, incluida la conciencia (vijñana, que los brahmanes consideraban eterno), surgen dependiente de varias causas. Es decir, la existencia se basa en procesos que están sujetos a un origen dependiente. El Buda comparó la existencia samsárica con un fuego, que es dinámico y requiere combustible (los khandas, literalmente: “montones”) para seguir ardiendo.

El Buda vio la creencia en un yo como resultado de nuestra comprensión e identificación con los diversos fenómenos impermanentes, así como de la ignorancia sobre cómo son realmente las cosas.​ Además, el Buda sostuvo que el sufrimiento surge porque nos aferramos a puntos de vista erróneos como el de un yo permanente.

Felicidad mundana
Como explica Bhikkhu Bodhi, el Buda, tal como se describe en los sutras tempranos, no enseña exclusivamente un objetivo trascendente, sino que también enseña a los laicos cómo lograr la felicidad mundana (sukha).​

Según Bodhi, el “más completo” de los suttas que se centran en cómo vivir como un laico es el Sigālovāda Sutta (DN 31). Este sutta describe cómo se comporta un laico hacia seis relaciones sociales básicas: “padres e hijos, maestros y alumnos, esposo y esposa, amigos y amigos, empleadores y trabajadores, seguidores laicos y guías religiosas.” Este texto Pali también tiene paralelos en chino y en fragmentos sánscritos.

En otro sutta (Dīghajāṇu Sutta, AN 8.54) el Buda enseña dos tipos de felicidad. Primero, está la felicidad visible en esta misma vida. El Buda afirma que cuatro cosas conducen a esta felicidad: “El esfuerzo persistente, la protección, la buena amistad y la vida equilibrada.” De manera similar, en varios otros sutras, el Buda enseña cómo mejorar las relaciones familiares, particularmente el amor filial y la gratitud, así como el bienestar matrimonial.​

Con respecto a la felicidad en la próxima vida, el Buda (en el Dīghajāṇu Sutta) afirma que las virtudes que conducen a un buen renacimiento son: fe (en el Buda y las enseñanzas), disciplina moral, especialmente manteniendo los cinco preceptos, generosidad y sabiduría.​

De acuerdo con el Buda, lograr un buen renacimiento se basa en cultivar karma sano o hábil (kusala), lo que conduce a un buen resultado, y evitar el karma negativo (akusala). Una lista común de buenos karmas enseñados por el Buda es la lista de diez cursos de acción (kammapatha) como se describe en MN 41 Saleyyaka Sutta (y su paralelo chino en SĀ 1042).​

El buen karma también se denomina “mérito” (puñña), y el Buda describe tres bases de acciones meritorias: donación, disciplina moral y meditación (como se ve en AN 8:36).

El camino a la liberación
La liberación (vimoksha) de la ignorancia y el aferramiento que crean sufrimiento no se logra fácilmente porque todos los seres tienen hábitos profundamente arraigados (denominados āsavas, a menudo traducidos como “afluencias” o “impurezas”) que los mantienen atrapados en samsara. Debido a esto, el Buda enseñó un camino de entrenamiento para deshacer tales hábitos. Este camino enseñado por el Buda se describe en varios textos tempranos budistas (como en el Dhammacakkappavattana sutta y sus numerosos textos paralelos) como un “Camino Medio” entre la indulgencia sensual y la mortificación del cuerpo.​

Una de las formulaciones más comunes del camino hacia la liberación en los primeros textos budistas es el Noble Camino Óctuple.​ También hay una formulación alternativa con diez elementos que también se enseña muy comúnmente en los primeros textos.​

Según Rupert Gethin, otro resumen común del camino budista utilizado en los primeros textos es “abandonar los [cinco] obstáculos, la práctica de los cuatro establecimientos de atención plena y el desarrollo de los [siete] factores del despertar.”​

Los primeros textos también contienen muchas presentaciones diferentes del camino del Buda hacia la liberación, aparte del Camino Óctuple.​ Según Rupert Gethin, en los Nikayas y los Agamas, el camino del Buda se presenta principalmente en un proceso acumulativo y gradual “paso a paso”, como el que se describe en el Samaññaphala Sutta.​ Los textos budistas tempranos que describen el camino graduado incluyen el Cula-Hatthipadopama Sutta (MN 27, con el paralelo chino en MĀ 146) y el Tevijja Sutta (DN 13, con el paralelo chino en DĀ 26 y un paralelo sánscrito fragmentario titulado Vāsiṣṭha-sūtra).​ Otros textos tempranos como el Upanisa Sutta (SN 12.23) presentan el camino como una reversion del proceso de la originación codependiente.

Algunas prácticas comunes que comparten la mayoría de estas presentaciones del camino incluyen entrenamiento ético (sila), restricción de los sentidos (indriyasamvara), atención plena (sati) y conciencia clara (sati-sampajañña) y la práctica de jhana (absorción meditativa).​

Entrenamiento mental
El desarrollo mental (citta-bhavana) es fundamental en el camino espiritual del Buda, y incluye prácticas meditativas.

El Buda enseñó que era importante reflexionar sobre los peligros (adinava) de los placeres sensuales. Varios suttas discuten los diferentes peligros de la sensualidad. En el Potaliya Sutta (MN 54), el Buda dice que los placeres sensuales son una causa de conflicto para todos los seres humanos. Se dice que no pueden satisfacer el antojo, como un hueso limpio y sin carne que se le da a un perro.​ La sensualidad también se compara con una antorcha sostenida contra el viento, ya que quema a la persona que la sostiene.​ Según el Buda, hay “una felicidad aparte de los placeres sensuales”. El Buda enseñó así que uno debe deleitarse con los placeres espirituales superiores en lugar del placer sensual.​

Numerosos eruditos como Vetter argumentan que la práctica de dhyāna (meditación) fue fundamental para la enseñanza del Buda.​ Dhyāna es el entrenamiento de la mente para retirarse de las respuestas automáticas a las impresiones sensoriales. Esto conduce a un “estado de perfecta ecuanimidad y conciencia (upekkhā-sati-parisuddhi).”​ Dhyāna está precedido y soportado por varios aspectos del camino, como el aislamiento y la restricción de los sentidos.

Otro entrenamiento importante en los textos tempranos es la práctica de la atención plena (sati), que se enseñó principalmente utilizando el esquema de las “cuatro formas de atención plena” (satipatthana, como se enseña en el Satipatthana Sutta y sus textos paralelos) y también los dieciséis elementos de “la atención plena a la respiración” (anapanasati, como se enseña en el Anapanasati Sutta y textos paralelos).

Debido a que la practica del camino es el objetivo central del mensaje del Buda, los primeros textos (como MN 63, Malunkyaputta sutta) describen al Buda como negándose a responder a ciertas preguntas metafísicas de sus contemporáneos (como si el mundo eterno). Esto se debe a que no veía estas preguntas como útiles en el camino espiritual.

Monasticismo
Los textos budistas tempranos representan al Buda promoviendo la vida de un “sramana”, un mendicante sin hogar y célibe, como la forma de vida ideal para la práctica del camino. Él enseñó que los mendicantes o “mendigos” (bhikkhus) debían renunciar a todas sus posesiones y poseer solo un cuenco y tres túnicas.​ Como parte de la disciplina monástica del Buda, también se suponía que dependían de la comunidad laica para las necesidades básicas (principalmente la comida, la ropa y el alojamiento).

Las enseñanzas del Buda sobre la disciplina monástica se conservaron en las diversas colecciones de Vinaya de las diferentes escuelas tempranas.​

Se suponía que los monjes budistas, que incluían tanto a monjes como a monjas, mendigaban por su comida. No se les permitía almacenar comida o comer después del mediodía y no se les permitía usar oro, plata ni ningún objeto de valor.

Enseñanzas sociopolíticas
En el Aggañña Sutta, el Buda enseña una historia de cómo surgió la monarquía que, según Matthew J. Moore, es “muy análoga a un contrato social”. El Aggañña Sutta también proporciona una explicación social de cómo surgieron las diferentes clases, en contraste con los puntos de vista védicos sobre la casta social.

Otros textos tempranos como el Cakkavatti-Sīhanāda Sutta y el Mahāsudassana Sutta se centran en la figura del “líder que gira la rueda” (Cakkavatti). Este líder ideal es aquel que promueve el Dharma a través de su gobierno. Solo puede alcanzar su estatus a través de la pureza moral y debe promover la moral y el Dharma para mantener su posición.

En el Mahāparinibbāna Sutta, el Buda describe varios principios que promovió entre la federación tribal de los Vajji, que tenía una forma de gobierno cuasi-republicano. Les enseñó a “tener asambleas regulares y frecuentes”, vivir en armonía y mantener sus tradiciones. Luego, el Buda continúa promoviendo un tipo de gobierno republicano similar entre la Sangha budista, donde todos los monjes tenían los mismos derechos para asistir a reuniones abiertas y no habría un solo líder, ya que El Buda también decidió no nombrar a uno. Algunos estudiosos han argumentado que este hecho indica que el Buda prefería una forma republicana de gobierno, mientras que otros no están de acuerdo con esta posición.

Características físicas
En las primeras fuentes
Las primeras fuentes muestran que el Buda se parecía a otros monjes budistas (es decir, parecía un hombre indio calvo promedio). Varios discursos describen cómo “se cortó el pelo y la barba” al renunciar al mundo. Del mismo modo, Digha Nikaya 3 hace que un brahmán describa al Buda como un hombre afeitado o calvo (mundaka).​ Digha Nikaya 2 también describe cómo el rey Ajatasattu no puede decir cuál de los monjes es el Buda cuando se acerca a la sangha y debe pedirle a su ministro que lo señale. Del mismo modo, en MN 140, un mendigo que se ve a sí mismo como un seguidor del Buda se encuentra con el Buda en persona pero no puede reconocerlo.

También se describe al Buda como guapo y de tez radiante y clara (Digha I: 115; Anguttara I: 181), al menos en su juventud. En la vejez, sin embargo, se dice que tenía un cuerpo encorvado, con extremidades flojas y arrugadas.

Los signos del Gran Hombre
Varios textos budistas atribuyen al Buda una serie de características físicas extraordinarias, conocidas como “los 32 signos del Gran Hombre” (Mahāpuruṣa lakṣaṇa). La descripción de estas características físicas de los budas completamente iluminados son atribuidas al Buda Gautama en el sutra Lakana (D,I:142) del Diga Nikaya.

Según Analayo, cuando aparecieron por primera vez en los textos budistas, estas marcas físicas se consideraron inicialmente imperceptibles para la persona común y requirieron un entrenamiento especial para detectarlas. Más tarde, sin embargo, se representan como visibles para la gente común y se dice que inspiraban fe en el Buda.​

Buda en otras religiones

Buda representado como el noveno avatar del dios Visnú. Fragmento de una pintura que ilustra los diez avatares de Visnú. Siglo XIX d. C., Jaipur, India. Actualmente en el museo de Victoria y Alberto, Londres.
Artículo principal: Buda Gautama en las religiones del mundo
En general, junto con otros reformadores religiosos, el Buda fue y es considerado una de las figuras más importantes de la historia religiosa. Si bien es la figura central del budismo, no es exclusiva de él.

Algunos hinduistas consideran al Buda Gautama como un avatar del dios Visnú.
De acuerdo con el purana Garuda es la novena y penúltima encarnación,i​ precedida por Krisná y seguida por Kalki (dentro de 0,432 millones de años).
De acuerdo con el purana Bagavata (siglo XI d. C.) es la vigésimo primera encarnación.
El santo cristiano Josafat se basa en la vida del Buda Guatama. El nombre proviene del sánscrito Bodisatva desde la arábiga Budasaf.​ Siendo el único relato en el que se menciona a San Josafat. Esta historia se basa en la vida del Buda. Josafat fue incluido en las ediciones anteriores del Martirologio romano (fiesta: 27 de noviembre) —aunque no en el Misal romano— y en el calendario litúrgico de la Iglesia Ortodoxa Oriental (fiesta: 26 de agosto).
El Buda es considerado como un profeta por los musulmanes de la comunidad ahmadía
Algunos chinos del taoísmo-budismo temprano pensaron que el Buda era una reencarnación de Lao-Tsé
El maniqueísmo lo incluía entre los predecesores de Mani al lado de Moisés, Jesús y Zoroastro.​
El caodaísmo lo considera uno de los mesías de Dios, junto a Lao-Tsé y Cristo.
Como una manifestación de Dios en la fe Bahá’í.
La teosofía, como otras escuelas esotéricas, consideran al Buda uno de los mayores iluminados.
Los raelianos lo consideran uno de los clones extraterrestres destinados a guiar a la humanidad.​
La cienciología lo considera, junto con Jesús, uno de los clear​ (personas que han logrado alcanzar su máximo estado de nivel Thetán Operante {OT} o espíritu).
Representaciones
En arte

Algunas de las primeras representaciones artísticas del Buda encontradas en Bharhut y Sanchi son anicónicas y simbólicas. Durante este período anicónico, el Buda está representado por otros objetos o símbolos, como un trono vacío, un caballo sin jinete, huellas, una rueda del Dharma o un árbol Bodhi.

Otros estilos de arte budista indio representan al Buda en forma humana, ya sea de pie, sentado con las piernas cruzadas (a menudo en la postura del loto) o acostado de lado derecho. Las representaciones icónicas del Buda se hicieron particularmente populares y extendidas después del primer siglo d.C. Algunas de estas representaciones del Buda, particularmente las del budismo de Gandhara y el budismo de Asia Central, fueron influenciadas por el arte helenístico, un estilo conocido como arte greco-budista.​

Estos diversos estilos de la India y Asia Central luego influirían en el arte budista de Asia Oriental, así como en las del Budismo Theravada del Sudeste Asiático.

Fuente: Wikipedia

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